Magistral amasijo de chatarra

Crítica de A todo gas 6 publicada en MySofa. Puedes leer el contenido original aquí.

a todo gas 6

Con una media de episodio cada dos años, el sexto A todo gas llega puntual a su cita quemando carburante. Velocidad, ruido, furia, derrapes, curvas, frenazos, explosiones, disparos, peleas, tíos cachas, tías buenas y demás elementos de la saga siguen presentes. Repiten los habituales, el director Justin Lin incluido. Lo de siempre o parecido. Y por tanto el tipo de público que debería haber ido a los cines de centro comercial a ver Combustión, abarrotará por sexta vez los multisalas. En la sesión de tarde entre el gimnasio y la discoteca del polígono, devoradores de palomitas en supercombo que sorben ruidosamente la Coca Cola de litro y no se les ocurre apagar el iPhone durante la proyección lo pasarán en grande. Y, por el bien de la Humanidad, esperemos que a la salida no cojan el coche.

¿Otro tipo de público? Dudamos que nadie entre a ver A todo gas 6 despistado, pero lo cierto es que, aunque para disfrutarla a tope haya que ser un macarrilla con las hormonas alteradas y mucha testosterona que derrochar, nadie puede negar que la saga tiene sus virtudes, entre ellas haber perdido por el camino cualquier complejo. Nos encontramos ante un producto puramente adrenalínico donde, pese a que el montador corta planos al frenético ritmo de música discotequera, logra el milagro de que las secuencias de acción tengan cierta coherencia, o al menos eso intuimos entre tanto golpe de surround.

Sus referentes no son Mad Max, Bullit, French Connection, Ronin, 60 segundos (y remake) u otras tantas que incluían movidas persecuciones automovilísticas como principal reclamo (bueno, al menos los guionistas vieron Tiburón para el juego de réplicas sobre cicatrices). Los modelos de A todo gas 6 hay que buscarlos en Chase HQ, Crazy Cars, Need for speed o Grand Thief Auto, sagas convertidas en clásicos del mundo videojueguil.

En el apartado interpretativo, ya dijo Groucho Marx a propósito de Sansón y Dalila que no le gustaba que el héroe tuviese más pecho que la heroína. Pero aunque Vin Diesel y Dwayne Johnson le sacan ventaja pectoral al elenco femenino, sus socarronas actuaciones dan lugar a cruces de penetrantes miradas que mejor leer desde un punto de vista cómico. Y todos, machos y hembras, están aquí para lucir curvas y poner caras de duro cuando disparan. También hay un agradecido intento de argumento: un juego de traiciones, una asesina con amnesia y dos grupos de profesionales de élite que mantienen el interés entre destrozonas secuencias de acción imposible.

Y es que cualquier A todo gas es lo que es, un amasijo de metal progresivamente más acelerado y deformado. Como tal sigue funcionando porque sus responsables son muy conscientes de lo que hacen y quiénes les van a aplaudir o reír con ellos. Y que nadie se alarme, habrá séptima entrega cuyo carismático villano el epílogo se encarga de presentar. Nos callamos quién es el actor pero además la dirigirá James Wam (Saw, Insidous). Promete.

Lo mejor: Los duelos interpretativos entre Vin Diesel y Dwayne Johnson

Lo peor: Que sólo haya un duelo interpretativo entre Michelle Rodríguez y Elsa Pataky

Nota: 55/100

Anuncios

2 comentarios en “Magistral amasijo de chatarra

  1. Debo decir que aunque nunca iré al cine a verla estoy segura que la disfrutaré porque como bién dices saben a lo que van y no defraudan (para mi solo la cagaron con el Tokyo race). Gracias por una crítica sincera y no snob.
    P.S: Viva Vin!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s